¿Por qué los vehículos de movilidad personal están limitados?

¿Por qué los vehículos de movilidad personal están limitados?

Articulo 7 Julio 2026

¿Por qué los vehículos de movilidad personal están limitados?

Articulo 7 Julio 2026

La aparición de los vehículos de movilidad personal (VMP), especialmente los patinetes eléctricos, transformó la movilidad urbana en muy pocos años.

Lo que comenzó como un medio de transporte alternativo pasó rápidamente a formar parte del paisaje habitual de las ciudades europeas.

Sin embargo, esta rápida adopción también planteó una pregunta inevitable: ¿a qué velocidad deberían circular estos vehículos?

La respuesta fue un consenso internacional que fijó el límite en 25 km/h, una cifra que hoy comparten la mayoría de los países europeos y que también afecta a las bicicletas eléctricas de pedaleo asistido (EPAC). Pero, ¿por qué exactamente 25 km/h? ¿Es un número arbitrario? ¿Podría modificarse en los próximos años?

Los primeros años: un mercado sin normas claras

Entre 2015 y 2019 el mercado de los VMP creció de forma explosiva. Miles de patinetes eléctricos comenzaron a circular por las ciudades, mientras que las bicicletas eléctricas ganaban popularidad entre quienes buscaban un medio de transporte cómodo y sostenible.

El problema era que cada fabricante ofrecía velocidades diferentes:

- Patinetes limitados a 20 km/h.

- Otros capaces de alcanzar 35 km/h.

- Algunos superaban incluso los 50 km/h.

Esta falta de uniformidad generó dificultades para:

- La convivencia con peatones.

- La seguridad vial.

- Las aseguradoras.

- La legislación.

- Los propios fabricantes.

Era evidente que hacía falta establecer un criterio común.

¿Por qué se eligieron precisamente los 25 km/h?

Aunque pueda parecer una cifra redonda, los 25 km/h son el resultado del equilibrio entre seguridad y utilidad.

Los estudios realizados por distintos organismos europeos mostraban varios aspectos importantes.

1. La energía del impacto aumenta muy rápidamente

La energía cinética no crece de forma lineal con la velocidad, sino con su cuadrado.

Eso significa que:

- A 25 km/h un impacto ya puede producir lesiones importantes.

- A 35 km/h la energía aumenta aproximadamente un 96 %.

- A 45 km/h prácticamente se triplica respecto a los 25 km/h.

Reducir únicamente 10 km/h puede marcar una enorme diferencia en la gravedad de un accidente.

2. Coincide con la velocidad habitual de una bicicleta

Una persona con cierta experiencia suele desplazarse entre:

- 18 y 25 km/h en ciudad.

- 25 y 30 km/h en zonas despejadas.

Por tanto, fijar el límite en 25 km/h permitía que bicicletas convencionales, bicicletas eléctricas y patinetes compartieran espacio con velocidades relativamente similares.

Esto facilita enormemente la convivencia en carriles bici y vías urbanas.

3. No requiere la estructura de un ciclomotor

A partir de velocidades superiores aparecen nuevas necesidades:

- Frenos mucho más potentes.

- Suspensiones de mayor calidad.

- Neumáticos específicos.

- Chasis más rígidos.

- Mayor protección para el conductor.

En otras palabras, cuando un vehículo comienza a circular habitualmente por encima de 30-35 km/h empieza a parecerse más a un ciclomotor que a una bicicleta.

Eso implica nuevas exigencias técnicas y legales.

4. Facilita una regulación común en toda Europa

Uno de los grandes objetivos de la Unión Europea ha sido armonizar la normativa.

Para las bicicletas eléctricas de pedaleo asistido ya existía una referencia clara:

- Motor de hasta 250 W de potencia nominal continua.

- Asistencia únicamente mientras se pedalea.

- Corte de asistencia a 25 km/h.

Mantener ese mismo límite para otros vehículos ligeros simplificaba enormemente la legislación.

¿Y por qué una bicicleta convencional puede superar los 25 km/h?

Esta es una de las dudas más frecuentes.

La clave está en que el límite no afecta a la velocidad del vehículo, sino a la asistencia del motor.

Una bicicleta eléctrica puede seguir acelerando por encima de 25 km/h si el ciclista continúa pedaleando con suficiente fuerza o circula cuesta abajo.

Lo único que ocurre es que el motor deja de ayudar.

Por este motivo es habitual ver bicicletas eléctricas circulando a 30 o incluso 35 km/h sin incumplir ninguna normativa.

¿Es un límite demasiado bajo?

Existe un debate cada vez más intenso.

Quienes defienden aumentar el límite argumentan que:

- Los carriles bici modernos permiten velocidades superiores.

- Muchas bicicletas convencionales ya superan fácilmente los 25 km/h.

- En recorridos largos, limitar la asistencia reduce la eficiencia del transporte diario.

- Una velocidad ligeramente mayor haría todavía más atractivo sustituir el coche por la bicicleta.

En cambio, quienes apoyan mantener el límite recuerdan que:

- La mayoría de accidentes urbanos ocurren en entornos compartidos.

- Un incremento de velocidad aumenta considerablemente la gravedad de las lesiones.

- La convivencia con peatones sigue siendo prioritaria.

- Las infraestructuras actuales no están diseñadas para velocidades mucho más elevadas.

¿Qué cambios podrían llegar durante la próxima década?

Aunque no parece probable una modificación inmediata del límite de 25 km/h para el uso urbano general, sí existen varias tendencias que podrían influir en la normativa durante los próximos años.

1. Diferenciar entre ciudad y vías rápidas para bicicletas

Cada vez más ciudades están construyendo auténticas "autopistas ciclistas", carriles amplios, separados del tráfico y con pocos cruces.

En estos entornos podría estudiarse permitir velocidades superiores para determinados vehículos.

2. Nuevas categorías de bicicletas eléctricas

Actualmente existen dos grandes grupos:

- Bicicletas EPAC limitadas a 25 km/h.

- Speed Pedelec, con asistencia hasta 45 km/h, consideradas ciclomotores y sujetas a requisitos como matrícula, seguro y casco homologado.

En el futuro algunos expertos plantean la posibilidad de crear una categoría intermedia, por ejemplo con asistencia hasta 30 o 32 km/h, siempre acompañada de requisitos técnicos específicos.

Por ahora, esta posibilidad sigue siendo objeto de debate y no existe una propuesta normativa consolidada.

3. Mayor inteligencia electrónica

Los sistemas de asistencia evolucionan rápidamente.

Es posible imaginar bicicletas capaces de adaptar automáticamente la velocidad máxima según el entorno:

- 15 km/h en zonas peatonales.

- 25 km/h en ciudad.

- Velocidades superiores únicamente en infraestructuras específicamente habilitadas, si la legislación llegara a contemplarlo.

Las tecnologías de geolocalización y conectividad ya hacen técnicamente viable este tipo de soluciones.

¿Seguirán siendo los 25 km/h el estándar?

Todo indica que sí, al menos durante los próximos años.

El límite de 25 km/h ha demostrado ofrecer un equilibrio razonable entre:

- Seguridad.

- Facilidad de uso.

- Coste de fabricación.

- Compatibilidad con las infraestructuras urbanas.

- Armonización normativa entre países europeos.

No obstante, el crecimiento continuo de la movilidad eléctrica, la mejora de las infraestructuras ciclistas y la evolución tecnológica podrían abrir la puerta, a medio plazo, a regulaciones más flexibles para determinados tipos de vías o vehículos.

Conclusión

El límite de 25 km/h no fue una decisión arbitraria. Es el resultado de años de experiencia acumulada en movilidad urbana y de la búsqueda de un compromiso entre seguridad, eficiencia y simplicidad regulatoria.

A medida que las ciudades evolucionen y la bicicleta eléctrica continúe consolidándose como uno de los medios de transporte más sostenibles, es probable que el debate vuelva a abrirse. Sin embargo, cualquier cambio deberá garantizar que la innovación vaya siempre acompañada de una movilidad segura y responsable.

En Bewatt creemos que el futuro de la bicicleta eléctrica pasa por combinar tecnología, comodidad y cumplimiento de la normativa.

Porque una movilidad más eficiente no consiste únicamente en ir más rápido, sino en llegar mejor.